
- La Vía Corta se ha vuelto el descarado corredor de la explota sexual.
El Petardo / La Opinión de Adolfo Tenahua Ramos
Ni los discursos, ni las campañas, ni los constantes llamados a presumir avances han logrado borrar la marca que desde hace décadas persigue a Tlaxcala. Ahora, una investigación de la periodista británica Louise Callaghan para The Sunday Times y las declaraciones de la escritora Sabina Berman volvieron a colocar al estado bajo los reflectores internacionales por el delito de trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual.
El reportaje revivió una pregunta incómoda para la administración de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros: ¿qué tanto ha cambiado realmente la situación en Tlaxcala desde el inicio de su gobierno?
A casi cinco años de la llegada de Morena al poder estatal, organizaciones civiles y especialistas continúan señalando que el fenómeno sigue presente y que municipios mantienen el estigma que por décadas los ha colocado en el mapa nacional e internacional de este delito.
Y es que el corredor de la trata en la carretera vía corta Santa Ana-Puebla sigue siendo un problema, ya que se puede observar a mujeres que ofrecen servicios sexuales sin que el gobierno lorenista tome cartas en el asunto, lo ha minimizado y hasta ocultado porque en los hechos no hay acciones en este tema.
Incluso, investigaciones y estudios han advertido que las redes de explotación no son un asunto del pasado y que el problema se ha extendido a decenas de municipios, mientras persisten reclamos por la falta de resultados contundentes en prevención, atención a víctimas y desarticulación de las estructuras financieras de los grupos dedicados a este delito.
La propia Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió una recomendación por omisiones y retrasos en investigaciones relacionadas con víctimas de trata, señalando deficiencias en la protección y acceso a la justicia.
Aunque las autoridades estatales han defendido las acciones emprendidas y la Fiscalía asegura que existen avances respecto a administraciones anteriores, el hecho es que Tlaxcala continúa apareciendo en investigaciones periodísticas, estudios académicos y reportes de organizaciones nacionales e internacionales vinculada a uno de los delitos más graves en materia de derechos humanos.
Las declaraciones de Louise Callaghan y Sabina Berman evidenciaron que la gobernadora no ha podido erradicar el problema y que en el actual sexenio sigue siendo una de las principales asignaturas pendientes.
Porque mientras desde Palacio de Gobierno se presume infraestructura, programas sociales y proyectos emblemáticos, el delito que durante años ha dado notoriedad negativa a Tlaxcala continúa siendo una herida abierta que vuelve a exhibir al estado ante el mundo.
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