
Por Juan Luis CRUZ
Abril negro es el que vivió el Poder Legislativo local que fue evidenciado a nivel nacional. No fue una vez, ni dos, sino hasta tres y se avizora una cuarta, en las que los ministros de la Corte han desnudado, sin pudor y sin defensa, la ignorancia y excesos de los diputados.
Porque como reza el dicho: “Lo que natura no da, Salamanca no presta” y en el caso de los inquilinos del Palacio Legislativo, ni la Constitución, ni los asesores, ni la Dirección Jurídica pudieron prestarles, lo que evidentemente no tienen, técnica legislativa, conocimiento constitucional, oficio y humildad para reconocer y atender sus pifias.
Abril fue negro, oscuro y vergonzoso para los impolutos congresistas, esos reeleccionistas que se venden y promueven para futuros cargos y chambas, como “los más productivos”, “los más trabajadores” de toda la historia parlamentaria de Tlaxcala. Engaña bobos.
La Corte anuló la fiscalización de las cuentas públicas de Contla y Atlangatepec, porque los legisladores y el OFS auditaron recursos federales sin tener facultades para ello. Cuántos de los expresidentes fueron o están procesados por caprichos, excesos e ignorancia legislativa.
Pero el ridículo legislativo no queda ahí, los que son malos para fiscalizar parece que salieron peores para legislar, así los evidenciaron los ministros quienes invalidaron disposiciones de las leyes de Ingresos de Amaxac, Acuamanala, Cuapiaxtla, Cuaxomulco, El Carmen Tequexquitla y Españita y otras seis más están en vías de padecer lo mismo.
Los diputados parecen ignorar lo que cualquier estudiante de primer semestre de derecho sabe, que los diputados locales no pueden legislar en competencias federales, como es normar el traslado y venta de explosivos. Además, en todos los casos, fueron reconvenidos por legislar con ambigüedad, discrecionalidad y una técnica legislativa que raya en lo artesanal y rudimentario.
Y en medio de todo esto, los diputados también evidenciaron la carencia de un perfil que los defienda. la Dirección Jurídica del Congreso, encabezada por Melanie Zamudio Velázquez, simplemente guardó silencio. Ni alegatos, ni defensa, ni argumentos ni nada, dejó correr el proceso hasta el cierre de instrucción sin siquiera intentar justificar esos actos.
Terrible abril negro que evidenció que Tlaxcala tiene un Congreso que no sabe legislar; un órgano técnico que no sabe fiscalizar y una defensa jurídica que no sabe defender, pero eso sí, todos saben cobrar y lo hacen muy bien.
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