
Por Oscar Gutiérrez
El pasado jueves 29 de julio, el Tribunal Electoral de Tlaxcala emitió la resolución por la que se confirma el triunfo de Raúl Tomás Juárez Contreras en las elecciones del 6 de junio. Como se advertía, la autoridad electoral desestimó todos y cada uno de los argumentos en el sentido de una inadecuada conformación de las mesas directivas de casillas, el uso de símbolos religiosos y el rebase del tope de gastos de campaña.
Todos los sanpablenses fuimos testigos y participes de que, la del 6 de junio, fue una elección libre, concurrida y que trascurrió sin ninguna anomalía o incidente grave. Y de que, durante la campaña, fue precisamente el presidente municipal electo quien fue objeto de una campaña de desprestigio cargada de odio y calumnias, a eso hay que sumar el atentado del que fue víctima en su propio domicilio. De todo lo anterior, el autor de estas líneas dio cuenta ante medios de comunicación y ante el Consejo Municipal Electoral.
Pero todo eso ya quedo atrás, es momento de darle vuelta a la página y ver la oportunidad renovada de hacer grandes cosas por San Pablo durante los próximos tres años. El reto y la responsabilidad son enormes. De por sí las necesidades y los problemas del municipio son grandes y complejos, para lo cual se formuló un proyecto de trabajo articulado en una serie de propuestas pensadas para darles una solución estructural, no solo coyuntural.
Considero que se debe retomar lo que quede inconcluso de la actual administración, lo que se hizo bien dejarlo y darle un nuevo impulso, pero también revisar lo que deba corregirse y sobre todo iniciar desde cero con las propuestas en materias como seguridad, infraestructura, educación, cultura y medio ambiente.
El reto se vuelve un compromiso moral de mayores dimensiones si atendemos a la configuración política del municipio reflejada en la diversidad de candidatos, así como en la votación y ventaja obtenidas por el presidente municipal electo. Ventaja muy por debajo de la que se dio en la elección anterior, pero suficiente para hacer inviables las impugnaciones promovidas por los adversarios, quienes eligieron los cauces legales para inconformarse de los resultados.
El presidente municipal deberá gobernar para todos, para quienes le dieron un voto de confianza amplio y abierto e hicieron un trabajo integral en muchos aspectos, así como para quienes no coincidieron con su candidatura. Deberá por ello encabezar un gobierno abierto e incluyente, receptivo de las demandas mas prioritarias de la ciudadanía.
Es en este punto que debe conformar una administración con mujeres y hombres comprometidos con el ideal y el proyecto de trabajo que se ofreció a los sanpablenses, con el perfil más próximo para cada puesto, pero, sobre todo con hombres y mujeres cuya trayectoria profesional y política estén hasta donde sea posible, ajenos a cuestionamientos y dudas.
Los cargos que son la columna vertebral de la próxima administración, deben sin duda ser ocupados por quienes representen un adecuado desempeño, el cual se puede medir por los resultados ofrecidos en administraciones anteriores por ejemplo, por la forma en que terminaron sus encargos pasados, por los resultados logrados y también, no está demás analizar, por los conflictos de interés que puede representar ser parte de una administración.
No puede ser funcionario de primer nivel quien por ejemplo, tiene abiertos litigios con el ayuntamiento que va a representar, sería absurdo, inviable y anti ético. Una pésima señal para la ciudadanía, veremos que piensa al respecto el próximo cabildo que se supone, debe representar a los sanpablenses.
Desde este espacio hacemos un llamado a la civilidad política a todos los sectores de la sociedad, al próximo presidente municipal Raúl Tomás Juárez Contreras y toda la administración en su conjunto, a los actores y liderazgos políticos afines y de oposición y a la ciudadanía en general. Procuremos entre todos una autentica gobernabilidad, para que San Pablo avance y le vaya bien.
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