
Por Moisés Morales Del Razo
Lo dijo bien Andrés Manuel López Obrador: “una cosa es lo legal y otra, muy diferente, lo moral”.
Y con los resultados de la elección del Poder Judicial, ahora los mexicanos podemos decirle al expresidente de México: “una cosa es lo legal y otra, muy distinta, lo ilegítimo”.
A la polarización que de por sí vive la nación, sumémosle ahora el debate inútil de si la participación del pasado 1 de junio fue un éxito y ahora vivimos “en el país más democrático del mundo”, o resultó un fracaso porque apenas uno de cada 10 mexicanos decidió cómo se integrará el Poder Judicial en todo el país.
Seguramente quienes pertenecen a los actuales grupos de poder defenderán con uñas y dientes la participación ciudadana de 13 millones de personas, de un total de 100 millones con posibilidad de votar.
Vayamos por partes para no perder de vista que esta elección los mexicanos no la pedimos y que, desde sus entrañas, se trató de una revancha de López Obrador contra el Poder Judicial que osó desafiarlo al frenarle varias de sus iniciativas legislativas.
Y ya con el triunfo de Sheinbaum Pardo en la bolsa y las acciones para hacerse de una mayoría calificada en el Senado, Morena fraguó la reforma al Poder Judicial con el argumento de que era una demanda “del pueblo bueno”.
Ahora bien, no cabe duda que como en el futbol, en una competencia se gana o se pierde con un gol. Es decir, en la elección judicial se ganaba hasta con un solo voto, lo que hace legal el proceso comicial.
Empero, lo debatible aquí es si todo el proceso cuenta con legitimidad, dada la escasa participación de los electores en lo que se suponía sería una “jornada histórica”.
Y es que se trata ni más ni menos de uno de los mayores cambios en los pilares de la República, pero resulta que fue decidido por una minoría.
Vaya, hasta la votación que dio paso a la reforma judicial requirió de una mayoría calificada (dos terceras partes del Senado) para ser válida, pero de eso ya casi nadie se acuerda.
De esta forma, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se sometió a una renovación en un proceso que cuya credibilidad está en duda ante las presuntas irregularidades.
¿Y EL CAMBIO?
En las casillas tlaxcaltecas se observaron a ciudadanos que recibieron 13 boletas para elegir entre más de 250 nombres a 68 candidatos, muchos de ellos perfiles desconocidos para la generalidad.
Es importante señalar que la maquinaria morenista funcionó muy bien y aunque fue escasa la votación ganaron los perfiles impulsados por el partido en el poder y sus aliados.
Sólo así se entiende que los magistrados en funciones del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), Fanny Margarita Amador Montes (quien obtuvo 37 mil 779 votos); Mildred Murbartián Aguilar (30 mil 200 votos) y Enrique Acoltzi Conde (32 mil 488), repitan en el cargo.
A esa lista de beneficiados por los llamados “acordeones del bienestar” se suman Violeta Fernández Vázquez, que obtuvo 44 mil 201 sufragios) y Dora Delia Hernández Roldán, con 37 mil 882 sufragios, para integrar el Tribunal de Disciplina Judicial.
En tanto, para los tres puestos del Tribunal de Justicia Administrativa repiten Luz María Vázquez Ávila (45 mil 640 votos) y Manuel Vázquez Conchas (30 mil 347 sufragios), sumados a Martha Zenteno Ramírez (46 mil 588), números que no hacen difícil deducir que formaron parte de una misma lista distribuida con antelación.
En el caso de Ricardo Rodolfo Trejo Ortiz, su triunfo se debe más que a su perfil joven, a su linaje orticista, estructura que demostró que tiene cierto margen de maniobra con los 30 mil 915 votos para encabezar la magistratura de Justicia en materia Penal y Especializada en Administración de Justicia para Adolescentes del TSJE.
Sea como sea, quedó evidenciada la esencia de nuestra democracia y legalmente no hay nada que hacer, pues aunque existen voces para echar abajo este proceso, eso jamás va a suceder.
Si la presidenta Claudia Sheinbaum, su partido Morena y en general la 4T pretenden festejar como “un éxito” la elección judicial, tendrán problemas para convencer a sus opositores, porque evidentemente vivimos el pasado domingo una elección federal con baja participación.
Y aunque aseguren que este sainete fue para mejorar la impartición de justicia, todas las improvisaciones vividas durante el proceso, las tómbolas para designar a los candidatos, las ocurrencias para convencer a la gente a salir a votar y en general las trapacerías que marcaron el proceso, no son un buen augurio de que jueces y ministros surgidos de votaciones dudosas y carentes de legitimidad puedan enmendar las fallas judiciales. Al tiempo.
TODO EL PESO DE LA LEY
Una de dos: o los elementos de la Guardia Nacional que tomaron conocimiento del fatal accidente de la madrugada del 19 de mayo son muy ignorantes por no aplicar el protocolo, o recibieron algo a cambio para torcer la ley.
Sólo así se entiende que tras la muerte de Carlos Manuel, de 22 años de edad y Carlos Abdiel, de 18 años, sobre la carretera Ocotlán-Santa Ana, hayan dejado en libertad a la presunta responsable identificada como Karla N..
La cosa se pone complicada porque al no dictaminar en ese momento a la conductora del Jetta color arena, ahora será difícil saber si presentaba estado etílico, como se ha argumentado por familiares de los fallecidos.
Más allá de quienes han tratado de sacar raja personal y política del caso, la Fiscalía General de Justicia del Estado tiene la obligación de esclarecer el hecho con todos los elementos de prueba, incluido el video del momento del accidente que recibió horas después del percance, para sancionar no sólo a la conductora del vehículo, sino también a los oficiales de la GN que intervinieron, pues si hubieran cumplido con su trabajo, la historia sería distinta.
Por cierto, este cuatro de junio se le terminan sus vacaciones a Karla N. y deberá presentarse a laborar al C5i en las próximas horas. No es difícil saber lo que pasará si no llega, verdad.
ADIVINA ADIVINADOR…
¿Será verdad que tras los triunfos logrados por Movimiento Ciudadano en Veracruz, los tlaxcaltecas que hicieron campaña en ese territorio tienen la mirada puesta en municipios como Tlaxcala, Apizaco, Tlaxco y Chiautempan para demostrar en 2027 que Morena no es invencible?
