

Clara Aparicio.- Como cada año, Guille Loaiza inicia los preparativos para la siembra de maíz en San Pablo del Monte por lo que, con apoyo de un tractor, cada mañana se dirige a los terrenos de cultivo temporal para preparar la tierra en espera de que este ciclo agrícola traiga una mejor cosecha.
Conmovida por el fallecimiento de Esther Loaiza, su señora madre en mayo del año pasado, mira al cielo y recuerda que, junto con ella, emprendían el camino para trabajar el campo donde, como muchas personas de San Pablo del Monte, utilizaban semilas o mulas para arar la tierra.
De esta forma, nos cuenta, en las últimas dos semanas de marzo y principios de abril de cada año, preparan los terrenos para que la semilla tenga una mejor fertilidad y pueda crecer adecuadamente.
Ahora, con las facilidades que brinda el uso de tractores, pero con un costo mayor, continúa estas labores de siembra de manera tradicional, siguiendo las recomendaciones que su madre y abuelos fueron inculcando.
Guille Loaiza explica que “aunque muchas veces la cosecha no es la esperada pues depende mucho de las lluvias, la preparación de la tierra, el cuidado de las plantas, su fertilización, evitar que la hierba crezca y que el aire no tire la milpa”, mantiene viva la costumbre de trabajo en este lugar.
“Nos gusta, trabajamos así y, al formar parte de un lugar donde se hace de manera tradicional, seguimos haciéndolo de la misma manera hasta el cierre del ciclo agrícola al recolectar la mazorca”, refiere.
Del producto obtenido y después de brindar trabajo a muchas personas de San Isidro Buensuceso para la pisca a finales de cada año, las labores aún continúan pues se requiere desgranar para su consumo habitual, venta y selección de semilla para utilizarse el próximo año.
Así, doña Guille, como normalmente la conocen, sabe que es un esfuerzo que debe ser reconocido y coincide con las diferentes voces que sostienen que el campo ya no es muy redituable por los altos costos que implica su trabajo.
“Sumado a ello, la falta de oportunidades para obtener beneficios por parte del gobierno federal y estatal, los engorrosos trámites burocráticos, el aumento de costos de insumos y la falta de documentos de muchas familias, hacen difícil que las tierras puedan ser más productivas…”.
Por ello, busca promover e impulsar proyectos que beneficien a los agricultores pues, para saber qué requieren y sus necesidades, se debe crecer, conocer y formar parte de este sector donde los beneficios pueden ser mayores evitando que la gente siga abandonando sus terrenos por falta de oportunidades.
Guille Loaiza, trabajadora de corazón, resume que está dispuesta a emprender nuevos proyectos pero sin dejar a un lado sus raíces, “ya que es donde más debemos sentirnos orgullosos porque somos de aquí, aquí nacimos, aprendimos y seguiremos estando con nuestra propia gente extendiendo la mano de apoyo mutuo”.



