CONTEO RÁPIDO

Por Moisés C. Pérez Sánchez.

Ya les comentaba en una entrega anterior que las Mesas Directivas de Casilla, son las encargadas de la recepción, escrutinio, cómputo del sufragio que emita el ciudadano el día de la elección, así como el armado del expediente y la integración del paquete electoral al término de la Jornada Electoral.

Esa misma noche se realiza el Conteo Rápido y ¿Qué es el Conteo Rápido? ¿Quiénes lo realizan? Bueno, el conteo rápido es meramente un ejercicio estadístico, para iniciar este ejercicio se eligen algunas casillas aleatoriamente y con los resultados de las casillas comienzan las estimaciones, su diferencia con las encuestas de salida es que el conteo no pregunta a los votantes, sino que únicamente considera los resultados que se obtienen en las casillas y que son exhibidos públicamente afuera de los centros de votación. Es decir, el resultado es más certero que una encuesta. Es una información preliminar, que sirve para pronosticar tendencias solamente.

Los responsables de ese conteo rápido son los órganos electorales, ya sea el INE o los Institutos Electorales locales o ambos, su objetivo es contribuir a dar certidumbre, confianza y transparencia en el proceso electoral. Todas las casillas instaladas el día de la jornada electoral tienen la posibilidad de ser seleccionadas, el número de casillas se determinan previamente por un protocolo de selección específico.

A través de un Comité Técnico se lleva a cabo el ejercicio de las estimaciones de las votaciones el día de la elección y una vez cerradas las casillas comienzan su labor y operan desde las sedes de los Consejos Distritales.

De ese ejercicio se obtienen resultados importantes: 1) la participación ciudadana; es decir, la concurrencia a votar en la elección y 2) el rango de votación de cada candidato para las diferentes elecciones.

Cabe decir que entre mayor sea la asistencia de los ciudadanos en los procesos políticos y sociales de un país o de un estado más se fortalece la democracia. Aunque esto no es el culmen de la misma, sino va más allá; tanto los partidos políticos como la ciudadanía son los actores principales para promover la participación ciudadana, ya que después de las elecciones los partidos políticos que logran ser gobierno asumen tareas que concierne a todos y los ciudadanos se convierten en vigilantes e incluso son parte fundamental en la toma de las decisiones en el ejercicio de los primeros.

Esta premisa nos lleva a plantear ¿cómo lograr la participación ciudadana, no solamente en los procesos electorales? Ya hemos descrito el papel que juegan los órganos electorales, los cuales son integrados por ciudadanos comprometidos en las tareas propiamente de una elección, ¿pero es la única manera de incidir en la vida social?

Veamos algunas formas de participación ciudadana: 1) la del ejercicio del voto; 2) las actividades que realizan los ciudadanos en las campañas políticas en favor de un candidato; 3) en la práctica de actividades comunitarias o acciones dirigidas para alcanzar un fin específico y, 4) las que se deriven de algún conflicto en particular.

En lo concerniente a las acciones de política existe una auténtica participación ciudadana cuando comulgan varias personas libremente para concretar una acción colectiva. Claramente en ese convivir ciudadano imperan algunos valores como la responsabilidad, la tolerancia y la solidaridad. Otro de los síntomas cuando una sociedad es democrática se permite la creación de una gran cantidad de organizaciones y asociaciones para promover los más diversos ideales y demandas sociales, como la defensa de los derechos humanos, de combate a la pobreza y al hambre, movimientos feministas, ecológicos, entre otros tanto más.

Por ello, quiero cerrar esta opinión citando a Octavio Paz, quien aún sigue dando enseñanzas de vida, pues enaltece uno de los valores de la democracia: “la libertad puede existir sin igualdad y la igualdad sin libertad. La primera, aislada, ahonda las desigualdades y provoca las tiranías; la segunda oprime a la libertad y termina por aniquilarla. La fraternidad es el nexo que las comunica, la virtud que las humaniza y las armoniza. Su otro nombre es la solidaridad… Una virtud que no conocieron ni los griegos ni los romanos, enamorados de la libertad pero ignorantes de la verdadera compasión”. Al tiempo…

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“Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de Imaginario Social”.

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