Claudia Sheinbaum y su incesante defensa de la Soberanía

NACIONAL

Desde el inicio del segundo periodo presidencial de Donald Trump como presidente de

Estados Unidos, éste se ha caracterizado por una mayor beligerancia verbal hacia nuestro

país. Son varios los temas de la agenda bilateral que el presidente gringo toma como

pretexto para presionar hasta el grado de ganarse el repudio de la mayoría de los

mexicanos: drogas (entre estas el tráfico y el consumo de fentanilo al norte del rio bravo),

migración ilegal y las relaciones comerciales en el marco del T-MEC. Si bien es lógico que

en estos rubros se den ajustes y negociaciones para corregir o mejorar, aun mas cierto es

que en la actual coyuntura de la relación entre ambos países, Trump ha sobredimensionado

los problemas derivados de estos temas y ha creado otros, siempre con el único objetivo de

desestabilizar y desgastar lo mayormente posible al gobierno encabezado con Claudia

Sheinbaum y lo que en el fondo significa el proceso de cambio de la 4T. Como muchos

sabemos, la migración indocumentada y el trafico de estupefacientes son los temas más

relevantes, mediáticos y complicados sobre los que han hablado por teléfonos los

mandatarios de ambos países, se han reunido los equipos del más alto nivel diplomático y

sobre los que han llegado a acuerdos “satisfactorios” hasta ahora para ambas partes. La

agresiva estrategia trumpista consiste en algo muy básico y arrogante, culpar de todos los

males habidos en su territorio a México, e indirectamente a su gobierno, sus comentarios y

referencias cargadas de odio, clasismo y racismo (muy compartidos por cierto por la ínfima

oposición de derecha), resultan hipócritas y sin el mínimo de análisis sobre su

responsabilidad institucional y social sobre estos problemas compartidos. Nada en absoluto

se dice ni se sabe, por mas que lo solicite la presidenta por los canales diplomáticos, sobre

que hacen ellos con los distribuidores de la droga que trafican los carteles mexicanos, sobre

sus bancos e instituciones financieras a través de los cuales ese dinero regresa a México y

sobre lo que allá se queda. Tampoco se menciona nada sobre la vergonzosa realidad de ser

el mayor país consumidor de drogas del mundo, es muy conocida la adicción de varios de

sus estamentos sociales, desde sus deportistas, artistas, políticos y hasta de su sector

financiero. Tampoco se aborda salvo en ligeros comentarios, la total responsabilidad que

tienen en el trafico de armas de alto calibre, las cuales van a parar a manos de los cárteles

que obligan a combatir aquí en México. Su afición y devoción por las armas roza en el

fanatismo, ya que esa industria se encuentra muy bien blindada legalmente para nunca

afectarla, no importa cuantas matanzas sigan ocurriendo en escuelas, parques o cualquier

otro lugar de los Estados Unidos, su derecho divino y constitucional jamás será limitado,

siendo así las cosas allá, menos les importan a los gringos las vidas mexicanas que cuestasu industria armamentista. Por lo que respecta al fenómeno de la migración irregular, no

hay margen para el gobierno de México, o se detiene el flujo de migrantes en las fronteras

de México o se aplican aranceles a las exportaciones de México hacia el vecino del norte,

algunos incluso irracionales. En este aspecto, México ha obtenido un trato similar al dado a

China, con una prorroga de 90 días para saber el desenlace final.

Ahora bien, lo que en estas líneas se pretende destacar, es la actitud y postura con las que

nuestra presidenta ha sorteado esta coyuntura de confrontación con el gobierno de Estados

Unidos, considero que se ha conducido con inteligencia, frialdad y dignidad, pero sobre

todo con información real y datos duros que apoyan sus argumentos, lo que le ha permitido

no ceder a todas las pretensiones ni exigencias del iracundo Trump. Aunque están en

marcha otras medidas de presión por parte del gobierno estadounidense, como las sanciones

que el departamento de transporte de aquel país busca imponer a aerolíneas mexicanas, los

hechos y argumentos de la presidenta Claudia Sheinbaum son lo suficientemente veraces y

sólidos, pero sobre todo su actitud valiente e integra son lo que le permitirán seguir

sorteando la arrogancia y odio que Donald Trump siente hacia México y los mexicanos.

¡Claudia Sheinbaum, la presidenta digna que el país y los mexicanos necesitamos!

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“Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de Imaginario Social”.

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