Formadores de la Democracia

Por Moisés C. Pérez Sánchez

Sorpresas.

¡Vaya sorpresas que hemos presenciado en esta campaña! Al parecer las declinaciones están al por mayor, candidatos municipales sumándose a otros de mayor posicionamiento y aunque parezca de chiste el partido que llevó al triunfo al actual gobierno municipal, su candidato declinó en favor de Movimiento Ciudadano, tal vez su mayor argumento sea su derecho legítimo, pero más allá, no abona en nada al candidato naranja, ya que carece de estructura y capacidad de movimiento.

Guerra sucia.

Reza la frase que “en el amor y la guerra todo se vale” y existen candidatos que usan artimañas para desprestigiar o inhibir la simpatía hacia algún candidato en particular y esto no es nada nuevo, sólo refleja lo pobre de su propuesta, razón suficiente para que la ciudadanía siga creyendo que la política es una actividad corrupta. Ojalá que esta última semana de campaña los candidatos muestren altura política, respeto por el contrincante y por supuesto propuestas en beneficio de la población sampablense.

Formadores de la Democracia.

Los Partidos Políticos deberán retomar la formación de sus cuadros para que en el futuro se conviertan en auténticos competidores. Hay mucha materia para desarrollar, por ejemplo: la capacitación básica para que se conozcan los principios y valores de la democracia, pero cómo pedirles esto, sí varios grupos políticos son anti democráticos, carecen de los mínimos pasos de la democracia.

Existen tres grandes valores de la democracia moderna y de su principio constitutivo (la soberanía popular): la libertad, la igualdad y la fraternidad. Para comprenderlos adecuadamente ocuparíamos algunas horas para su estudio; sin embargo, es meritorio cuando menos describirlos y saber su importancia en el quehacer político.

Cito a José Woldenberg Karakowsky: “La democracia moderna, como se ha visto, es ante todo un método, un conjunto de procedimientos para formar gobiernos y para autorizar determinadas políticas. Pero este método presupone un conjunto de valores éticos y políticos que lo hacen deseable y justificable frente a sus alternativas históricas el autoritarismo o la dictadura. Estos valores, a su vez, son el resultado de la evolución de las sociedades modernas, y pueden y deben justificarse racionalmente, mostrando por qué son preferibles y cómo pueden realizarse institucionalmente, lo que significa que no se trata de meras cuestiones de gusto que como es sabido son individuales y subjetivas- sino de cuestiones que pueden y deben debatirse pública y racionalmente, proponiendo argumentos razonables, tanto para entender sus características como para mejorar sus realizaciones”.

Razón suficiente para que los partidos políticos retomen ese papel de formadores para el desempeño de la democracia y no sólo se resuma en la simple politiquería que comúnmente se acostumbra.

Veamos entonces “La libertad supone el derecho de cada individuo de participar en la elaboración y adopción de las decisiones colectivas que le conciernen y, por consiguiente, de ser ciudadano políticamente activo. Puede decirse, entonces, que este derecho de autodeterminación de los seres humanos es lo que sostiene el principio democrático fundamental de la soberanía popular.

La igualdad es un principio básico de los procedimientos democráticos que cada ciudadano tenga derecho a un voto y sólo a un voto, y que ningún voto valga más que los demás. De esta manera, en el momento de emitir los sufragios desaparecen las diferencias intelectuales, físicas o socioeconómicas, y cada votante tiene exactamente el mismo peso en los comicios, sin importar su ocupación, su sexo, su fortuna o sus capacidades personales.

La fraternidad es afirmar que todos los seres humanos deben tratarse como hermanos, esto significa, en primer lugar, enfatizar los valores antes mencionados de la libertad y la igualdad de los ciudadanos. Pero significa algo más, que resulta importante para el buen funcionamiento de los procedimientos democráticos. A saber, que a pesar de sus diferencias y conflictos de intereses o de opinión, los miembros de una sociedad no deben verse como enemigos, es decir, como divididos en bandos contrapuestos e irreconciliables, sino, en todo caso, como copartícipes parcialmente conflictivos en la formación de la voluntad política nacional” (Principios y valores de la Democracia, IFE).

Por ello, para que nuestra democracia funcione correctamente se requiere de estos principios, pues en una sociedad como la nuestra hace falta la cooperación, de practicar la política de un modo distinto, tolerante y racional para excluir el conflicto, las actitudes beligerantes o la guerra sucia como la que hemos visto en esta campaña. Al tiempo…

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“Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de Imaginario Social”.

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